COFRADÍA DELSANTO SACRIFICIO

 

QUIENES SOMOS?(Reglamentos  de los FSS arts. 21 y 22)

Siervos del Santo Sacrificio de la Santa Cruz, “F.S.S.”, es una asociación privada de Fieles [cfr. CIC c. 299] de la Iglesia Católica, Constituida mediante acuerdo privado, por fieles de la Iglesia Católica Apostólica y Romana; dirigida y gobernada por los mismos [Cfr. CIC c. 321], en COMUNIÓN CON EL VICARIO DE CRISTO, con el fin de tender a la perfección cristiana, promover el culto público, y la Recta doctrina cristiana [Cfr. CIC c. 298], mediante la vivencia autentica de la Liturgia, el servicio a la misma desde su estado, la adecuada y correcta  catequesis doctrinal y litúrgica, para la edificación de la Santa Iglesia.

Los F.S.S. se inspiran en el amor a JESUCRISTO SACERDOTE, VICTIMA Y ALTAR, al Misterio de su SAGRADO CORAZÓN y por consiguiente Al INMACULADO Y DULCE CORAZÓN DE LA SIEMPRE VIRGEN MARIA su Santísima Madre, asociada de manera espiritual al Santísimo Sacrificio, para la difusión y vivencia de su Carisma, e igualmente al ejemplo de vida de los bienaventurados que gozan de la presencia de Dios en el cielo, en especial los Santos patrones de la Asociación y demás santos que gozan no menos importancia y conmemoración dentro del propio calendario Litúrgico de la Sociedad

   

EN DONDE ESTAMOS?

Los FSS, nacimos en la ciudad de Bucaramanga (Colombia)

...surge la necesidad de rescatar las riquezas de nuestra SANTA MADRE IGLESIA, por medio de la Verdadera Piedad, la Recta Doctrina (Cf. N° 50 Prologo Regla de San Benito) y la Liturgia, que el verdadero Cristiano debe meditar en su corazón, y practicar como Testimonio vivo y real de CRISTO, ya que es un regalo que emana de su infinita MISERICORDIA, y que nos transmite por medio de su SANTA IGLESIA, para que de esta manera estemos protegidos del Maligno Enemigo y preparados también para el día de la JUSTICIA (Cf. I Pe 5, 8-9; Mt 24, 42-44) [Reglamentos  de los FSS art.1]

 

   ESPIRITUALIDAD (ARTS. 3- 20 Reglamentos de los FSS):

I. LA RECTA DOCTRINA.

II. El Santo Sacrificio de la Santa Cruz

III: Hiperdulia (VENERACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA).

IV Dulia (VENERACIÓN A LOS SANTOS).

 

I. LA RECTA DOCTRINA.

Solo el Señor nos librara de todo mal, por lo mismo nos enseño la forma de cómo suplicárselo [Cfr. Mt 6,13]; Él, nuestro salvador, es quien nos libra de los enemigos visibles e invisibles, por lo tanto nuestro deber es servirle a Él: incondicionalmente, obedientemente, hasta el fin de nuestros días [cfr., Lc 1, 71-75], siendo fieles observadores de la RECTA DOCTRINA; la fidelidad se hace visible con la COMUNIÓN al Magisterio de la Santa Iglesia, representada por la Piedra donde CRISTO la edifico; esta Piedra, la vemos instituida en medio de nosotros, y a su autoridad nos debemos someter [cfr. Mt 16,18-19], tal es esto, que nuestro Santo Prelado, el sucesor de San Pedro, Vicario de Cristo, es quien hace las veces de Cristo en la tierra, por tanto al servirle, somos instrumentos de CRISTO, y así experimentamos la única razón de nuestro existir, que es el mismo SEÑOR JESÚS CRISTO, no podemos escapar de ÉL como lo pretendieron hacer nuestros primeros Padres, no podemos dejar de hablar de ÉL, solo escuchar su voz como hizo el profeta: «Tú, pues, ciñe tus lomos y Levántate; Tú les Dirás todo lo que yo te mande. No te amedrentes delante de ellos, no sea que yo te amedrente delante de ellos.»(Jer 1,17)

El carácter que imprime Nuestro Señor Jesucristo en virtud del Sacramento del Bautismo a todos su fieles, nos hace partícipes a su modo por esta razón, de la funciones sacerdotales, proféticas y reales de ÉL, cada uno según nuestra propia condición, somos llamados a desempeñar la misión que Dios nos encomendó cumplir dentro de la Iglesia en el mundo entero [cfr. CIC can. 204 §1]; esta condición de ninguna manera es renunciable, al contrario es pecado de omisión, el no asumir estos santos llamados que nos ha regalado por su infinita Misericordia, y sobre estos igualmente nos pedirá cuenta el día del Gran Juicio.

Esta Santa Obra (la llamo así hermanos, no porque provenga de nosotros , ni porque nosotros actuamos dentro de ella, sino porque por medio de ella trabajamos por Cristo y por su esposa la Santa Madre Iglesia), se inspira de la necesidad impulsada por la problemática que surge de la Contaminación Espiritual que se vive en la actualidad, no solo en el ámbito secular, sino en el eclesial, por ello pretende que explotemos esta Espiritualidad, para crecer en las virtudes Teologales de: La Fe, La Esperanza  y La Caridad, para la Edificación de la Santa Iglesia de Dios. Sin embargo acójase con mucha humildad, caridad, veracidad y al mismo tiempo autoridad.

 

II El Santo Sacrificio

En la Sagrada Liturgia, se ejecuta la ACCIÓN DE CRISTO, de la cual somos participes cuando celebramos en comunión con su Vicario: EL SANTO SACRIFICIO DE LA SANTA MISA, en donde de manera perfecta nos asociamos a la LITURGIA CELESTIAL [cfr Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia n.19], por tanto no es menos importante tener presente que: «Nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia.» (SC 22 §3).

Los profetas anuncian una redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus infidelidades [cfr. CEC n. 64; Ez 36.]; Nuestra Santa Iglesia Católica, esta siendo abusada, violada por la Infidelidades modernas, que no se pueden apreciar como los ídolos materiales, pero se encuentran pendidas en la desobediencia en que incurrimos los fieles con el Vicario de Nuestro SEÑOR JESUCRISTO, principalmente dentro de La Moral, El Culto Eucarístico y en la enseñanza distorsionada de una pseudodoctrina, que a los ojos del hombre es insignificante, pero pretende una Idolatría Espiritual hacia la búsqueda de la lógica y la autocomplacencia personal que conllevan al irrespeto y a la falta de fe respecto a lo Sagrado.

No se trata de que el hombre sea el centro de la Celebración Eucarística, sino es el mismo JESUCRISTO, quien lo es, ya que lo que se celebra en este tan Sacro Acto, no es un simple banquete popular, en el que cada cual participa de la manera que le parezca, sino es EL SACRIFICIO del mismo CRISTO, quien es Sacerdote, Víctima y Altar a la vez, Sacrificio Puro, Santo, Inmaculado, sin tacha, ni defecto, CORDERO PERFECTO para DIOS, que se inmola por la Creación Entera, al ser clavado en el SAGRADO LEÑO DE LA CRUZ: ALTAR SAGRADO de una VICTIMA SAGRADA, en donde se debe Celebrar con toda Reverencia y Fe, el mismo SACRIFICIO, pero ya no cruento, sino por mandato de Él mismo, un Sacrificio Incruento, en donde las Santas Especies del Pan y del Vino, se transforman de una manera REAL, en su SACRATÍSIMOS CUERPO Y SANGRE, Transustanciación que se encuentra velada para nuestros ojos terrenales e indignos, pero en esencia y presencia, eternamente presente.

La importancia de la Espiritualidad Litúrgica se toma como modelo esencial para la realización de esta Obra, por tanto cada uno de nosotros no solo debemos OBSERVARLO, sino también MEDITARLO, para que nuestra ESPIRITUALIDAD se derive totalmente de Él, y no simplemente como normas mecánicas, sino colocar en tan SANTOS ACTOS, todo nuestro sentidos, toda nuestra alma, toda nuestra mente, todo nuestro corazón, por que no son los hombres quienes celebran, es el mismo DIOS, pues el Sacerdote actúa en PERSONA DE CRISTO.

De igual forma, de ninguna manera sobra que DIFUNDAMOS La Correcta Participación del Culto Eucarístico y Sacramental a todos los fieles de la Iglesia (a los que podamos llegar), con la correspondiente catequesis, de una verdadera y Recta doctrina en todas sus fructuosas ramificaciones, puesto que todos tenemos el derecho de celebrar correctamente el SACRIFICIO DE LA SANTA MISA (Cf. Can.214 del CIC), y de VELAR, como un VERDADERO SIERVO DEL SANTÍSIMO SACRIFICIO, por el respeto a la misma.

Dentro de la misma Espiritualidad Litúrgica, se encuentra consignado EL CANTO SACRO LITÚRGICO, canto que si es la voluntad del Omnipotente, fomentaremos arduamente, ya que uno de los principales gérmenes contaminantes de La Liturgia, son las fusiones que se han permitido de los diferentes géneros musicales, y han venido desfigurando poco a poco el Culto Litúrgico, y que además la feligresía ignorantemente participa por una no correcta catequesis y por un no correcto testimonio litúrgico y por la falta de autoridad para prohibir lo no debido.

La carne se sensibiliza, por el ritmo de la música mundana, por tanto es nada sano permitir que se sensibilice, mucho menos dentro de una Celebración Litúrgica, especialmente dentro de La Sagrada Misa, ya que cada cosa debe ser para lo correspondiente; nuestra espiritualidad no debe indigestarse con la gula de las mescolanzas musicales, debe alimentarse con un acto netamente SAGRADO, de aquí surge la preocupación de poner en práctica EL CANTO SACRO, para disponernos adecuadamente en la CELEBRACIÓN, y para participar conjunta y sobriamente de él. 

De la misma manera en la Sagrada celebración en donde se conmemora La SAGRADA PASIÓN, MUERTE y RESURRECCIÓN de nuestro Señor JESUCRISTO, se encuentra el Santo Silencio, que se debe guardar de una manera reverencial, despojada de toda soberbia.

Otra obligatoriedad de parte de nosotros (Siervo del Santísimo Sacrificio) es complementar este Santo Sacrificio, con el rezo cotidiano de la Liturgia de las Horas, oración que se difunde a todos los momentos de la vida de los hombres, santificando cada una de las jornadas de nuestro día [cfr. Laudis Caticum § 2]. A de tenerse no con menos importancia, la ininterrupción dentro de la celebración de esta oración litúrgica, para que de esta forma se manifieste como comunidad la verdadera naturaleza de la Iglesia en oración.

 

III Hiperdulía.

La gran inspiradora y protectora de esta obra, de ninguna manera se puede dejar atrás, Nuestra MEDIANERA: LA EXCELSÍSIMA, SANTÍSIMA Y BEATÍSIMA: SIEMPRE VIRGEN MARIA, MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA, LA MUJER, LA SEÑORA Y REINA DE TODO LO CREADO, impulsa con su MATERNAL, DULCE E INMACULADO CORAZÓN al celo Eucarístico y Litúrgico, por medio de su SANTA E INMACULADA VIDA, por medio de sus virtudes, por medio de sus mensajes, los cuales se han propagado, por todo el Mundo: El Verdadero Respeto y Devoción hacia el SACRATÍSIMO CUERPO y PRECIOSÍSIMA SANGRE de su HIJO muy amado: NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO DIOS NUESTRO, vivo y presente en las Santas Formas del Pan y del Vino Consagrados, siendo su verdadera Carne y Verdadera Sangre, cubiertos por este velo, Carne y Sangre que tomo el SEÑOR JESUCRISTO de la SANTÍSIMA VIRGEN MARIA [cfr. Oración de Santo Tomas de Aquino para antes de Comulgar: "...¡Oh benignísimo Dios! Concededme que albergue yo en mi corazón de tal modo al Cuerpo de vuestro unigénito Hijo, nuestro Señor Jesucristo, Cuerpo adorable que tomó de la Virgen María, que merezca incorporarme a su cuerpo místico, y contarme como uno de sus miembros...”], al encarnarse en su vientre Virginal e Inmaculado.

Por tanto ELLA Madre de CRISTO, es la primera y verdadera CUSTODIA DE ÉL, es el VASO SAGRADO, que contiene su CUERPO Y SU SANGRE, gracias a ella fuimos redimidos, pues el mismo REDENTOR nació de ella y se hizo HOMBRE [cfr. CREDO art. 3], por tanto la verdadera devoción a NUESTRA SANTA MADRE, y su propagación son indispensables, para aquel que quiera participar de esta Santa Obra, principalmente con el rezo solemne del Santo Rosario, para así poder  Imitar las Virtudes que contienen sus Misterios y gozar los premios que prometen [cfr. Oración de Conclusión del Santo Rosario: “…Dadnos a los que con veneración, recordamos los Misterios del santísimo Rosario, que imitemos las virtudes que contienen y logremos los premios que prometen…”].

María es la Esclava del Señor en los Hombres, y el verdadero servicio que da NUESTRA SEÑORA, es un servicio total, con un SI radical, "He aquí la esclava del señor hágase en mi según tu palabra" (Lc 1, 38), con el que se da inicio a la Redención de todo lo creado, ofreciendo al mismo Dios el servicio mas hermoso que puede ofrecer una mujer, SER MADRE, gestando, amamantando, amando, al mismo que por su providencia le había creado (Cf Himno Alma Redemtoris Mater); cual grande es el amor de una verdadera madre, presta al servicio de los que la necesitan, anunciando la buena nueva y santificando con el magno hecho de llevar al mismo Dios en su vientre, tal y como lo hizo con Santa Isabel, santificando al hijo(San Juan Bautista) que llevaba en sus entrañas, quien se postra jubiloso al sentir la presencia del Dios Salvador gestándose en el vientre virginal de SANTA MARIA.

Ella es la fiel observadora de la ley, medianera nuestra que ocupa su lugar con humildad, sin querer ostentar prestigio ni reconocimientos, sencillamente nos dice: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Por eso ELLA, es el gran ejemplo de vida y de servicio para todo el genero humano, en especial de todas las mujeres, aun siendo la MADRE DE DIOS, ocupa el lugar que le corresponde como mujer, no la vimos por este hecho queriendo ocupar el lugar o ministerio de los Apóstoles, ni de sus Ministros, sino que actúa con humildad y respeto a lo Sagrado, En la Oración, El sacrificio, la penitencia, y guardando todas las cosas de su amadísimo HIJO en su Maternal e Inmaculado Corazón, asociándose de una manera Incruenta y totalmente espiritual AL SANTO SACRIFICIO DE SU HIJO, a través de todos sus Santos dolores y Sacrificios que de una manera Caritativa y Fraterna vivió y guardo durante toda su estancia con nosotros los pecadores, razón por la cual debe nacernos, el sentimiento de venerarla como NUESTRA SEÑORA DEL SANTO SACRIFICIO.

ELLA, ha sido participe en todos los aspectos del don de la Profecía, fue la predestinada para que naciese de ella la Redención, anunciada desde antiguo por boca de los Santos Profetas [Cfr. Is 7,14], se encarno dentro de ella EL PRÍNCIPE DE LOS PROFETAS [Cfr. Lc 1, 26- 38], le fue anunciada el Sacrificio de la agonía que sintió por la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo amadísimo Nuestro Señor JESUCRISTO, por boca del Santo Varón Simeón [Cfr. Lc 2, 25. 34-35], a la cual ELLA se asocia espiritualmente; y hoy en día la contemplamos como la gran PROFETIZA, que anuncia y enseña a todos los pueblos la buena nueva, el modo de agradar a Dios, y nos recuerda los signos que ocurrirán en el final de los tiempos; denuncia los abusos que realizamos todos los fieles, principalmente con nuestro mal testimonio de vida cristiana y nuestro mal testimonio de vida sacramental, y especialmente por parte de los que servimos ante el Altar de Dios, tanto Clérigos, Religiosos y Laicos. [Cf. Mensaje de la Santísima Virgen María en La Salette 19 de septiembre de 1846]

 

IV Dulía:

En el compendio de nuestra Fe, profesamos: Creo en … la comunión de los Santos…, y este articulo no ha de tenerse con menos importancia, puesto que como miembros de la Iglesia peregrina, siempre estamos expuestos a Caer en todo tipo de tentaciones, mas aun si queremos entrar seriamente en los caminos de Dios, son mas frecuentes, que los que se encuentran sumergidos mas a fondo dentro del mundo, la carne y el demonio, por lo mismo y tanto, hay personas que gozan ya eternamente de la presencia de Dios en el Cielo, y estas personas o santos, fueron probados como oro en el crisol, y superaron dicha prueba, por tanto tienen más meritos que nosotros, ante el Señor Dios del Universo.

De aquí parte la sana costumbre de venerar a nuestros bienaventurados, rescatando dicha costumbre, que se ha perdido por una mala adoctrinación, incluso dentro de la Iglesia misma.

Dicha Comunión de los Santos, se hace eficaz, cuando nosotros como miembros de la Iglesia Militante, rogamos por los difuntos, por aquellos que se encuentran en la postrimería de la purga, y ellos a su vez cuando se purifican y coronan la gloria eterna, ruegan por nosotros ante Dios, pues ya gozan de su presencia infinita, por ello mismo no esta de mas aprovechar dicho regalo, que es la intercesión de los Santos por nosotros ante el Señor Jesucristo.

Por esto mismo dentro de estos Reglamentos, hace parte un calendario litúrgico propio, cuyo documento será elaborado y posteriormente con la ayuda e Dios aprobado por la Autoridad Eclesial competente, para que en cada día recordamos la memoria de un santo, eso sin quitar la importancia de las lecturas litúrgicas que corresponde a cada día según su ciclo, de conformidad con las Normas Litúrgicas establecidas, destacándose dentro de estos santos, nuestros Patronos: San Gregorio Magno y San Benito de Nursia Abad (nuestro legislador).

 

NUESTRA REGLA (art. 35, reglamentos de los FSS):

La Asociación Privada de Fieles: Siervos del Santísimo Sacrificio(FSS), se ampara Jurídicamente en la Regla de San Benito de Nursia (al igual que los Oblatos o Tercera Orden de San Benito) y por sus reglamentos propios [CIC c. 304§1], que han de ser aprobados por la autoridad competente [CIC c. 299 § 3], conforme a los dispuesto en CAPÍTULO III, TÍTULO V, PARTE I, LIBRO II del Código de Derecho Canónico, y demás normas concordantes.

 

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